San Valentín no es solo una fecha para vender chocolates y rosas; es un fenómeno que activa muchísimos mecanismos psicológicos, desde nuestras necesidades más básicas de pertenencia hasta el estrés por las expectativas sociales.
En psicólogos Zaragoza, Mar Extremera, experta en terapia de pareja, te cuenta cómo se conectan:
- El Efecto de la «Prueba Social» y la Pertenencia
Los seres humanos tenemos una necesidad innata de pertenecer. Cuando vemos que todo el entorno (redes sociales, tiendas, amigos) celebra algo, sentimos la presión de encajar.
- Validación: Para muchos, recibir un regalo o tener una cita es una forma de validación externa de que son «queribles» o de que su relación «va bien».
- Comparación Social: Aquí es donde entra el peligro. Al comparar nuestra realidad con las fotos perfectas de otros, podemos experimentar una baja en la autoestima si no estamos en ese mismo nivel.
- La Psicología del Regalo (Reciprocidad)
San Valentín se basa en la ley de reciprocidad. Psicológicamente, cuando recibimos algo, sentimos la obligación moral de devolver el gesto.
- Esto puede generar ansiedad: «¿Mi regalo será suficiente?», «¿Y si ella gasta más que yo?».
- El regalo actúa como un «señalizador» del compromiso y el esfuerzo dentro de la inversión relacional.
- El Estrés de las Expectativas
Existe un fenómeno llamado «Efecto de Contraste». Si esperas una cena romántica de película y terminas comiendo pizza frente a la tele, la decepción es mucho mayor que si hubiera sido un martes cualquiera.
- Las expectativas poco realistas suelen ser la chispa de muchas discusiones de pareja en esta fecha.
- Para los solteros, puede disparar el sentimiento de soledad, aunque un día antes estuvieran perfectamente felices con su independencia.
- Bioquímica del Amor
San Valentín es una excusa para disparar neurotransmisores. Las actividades compartidas en pareja durante este día pueden elevar:
- Dopamina: El sistema de recompensa y placer.
- Oxitocina: La «hormona del vínculo» que se libera con el contacto físico y la cercanía emocional.
¿Es bueno o malo?
Depende de tu enfoque. Si lo ves como una oportunidad consciente para agradecer y fortalecer el vínculo, es positivo. Si lo vives como una obligación impuesta, solo genera cortisol (estrés).
