CÁNCER INFANTIL Y PSICOLOGÍA

El Día Internacional del Cáncer Infantil (15 de febrero) tiene un objetivo que va mucho más allá de la concienciación médica: busca visibilizar que el cáncer pediátrico no es solo una batalla celular, sino una crisis vital que afecta la mente y el entorno del niño.

En este contexto, la psicooncología pediátrica no es un «extra», sino un pilar fundamental del tratamiento. Mar Extremera, psicooncóloga, te detalla su papel crucial:

  1. El Niño: Adaptar el mundo a su medida

El papel del psicólogo infantil es actuar como un «traductor» y protector del bienestar emocional del menor:

  • Comunicación del diagnóstico: Ayuda a explicar la enfermedad de forma honesta pero adaptada a su edad (usando cuentos, juegos o metáforas), evitando el trauma del secretismo.
  • Manejo del dolor y procedimientos: Utiliza técnicas de distracción, relajación y visualización para reducir la ansiedad ante pinchazos, quimioterapia o cirugías.
  • Autoimagen: El cáncer infantil suele traer cambios físicos (caída del cabello, pérdida de peso). La psicología trabaja para que el niño no pierda su identidad y autoestima frente al espejo.
  1. La Familia: Sostener a los que sostienen

Cuando un niño enferma, «enferma» todo el sistema familiar. El apoyo psicológico aquí se enfoca en:

  • Gestión de la culpa y el miedo: Los padres a menudo se preguntan qué hicieron mal. El psicólogo ayuda a procesar estas emociones para evitar el agotamiento o «burnout» del cuidador.
  • Los hermanos «olvidados»: Un papel vital es atender a los hermanos sanos, quienes a menudo sienten soledad, celos o miedo al ver que toda la atención se vuelca en el hermano enfermo.
  • Dinámica de pareja: Ayuda a que la pareja no se rompa bajo el estrés extremo del tratamiento.
  1. Supervivencia y Duelo: El «después»

La psicología no termina cuando acaba el tratamiento:

  • Síndrome del superviviente: Los niños que vencen la enfermedad pueden enfrentar ansiedad por la recaída o dificultades para reintegrarse al colegio y la vida social «normal».
  • Acompañamiento en el duelo: En los casos donde el desenlace no es el esperado, el psicólogo es el guía para ayudar a la familia a transitar una de las pérdidas más difíciles de la experiencia humana.

Dato Clave: Se estima que entre el 30% y el 50% de los pacientes y familiares desarrollan alteraciones psicológicas significativas que requieren intervención profesional para garantizar una buena calidad de vida durante el proceso.

 

 

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