El 8 de marzo no es solo un día de felicitaciones, sino una fecha de memoria, reflexión y acción en torno a la desigualdad de género y al bienestar psicológico de las mujeres. Es un día que conmemora una historia de lucha por derechos laborales, políticos, sociales y familiares, no una “fiesta” aislada.
Sirve para visibilizar desigualdades que persisten (brechas salariales, violencia de género, discriminación) y renovar el compromiso con la igualdad real.
Desde la perspectiva psicológica, podemos decir que muchas mujeres viven una “carga invisible”: responsabilidad de cuidados, carga mental de organizarlo todo y presión de “poder con todo”, que impacta en su salud mental. Esto se traduce con frecuencia en estrés elevado, culpa por no llegar a todo, agotamiento emocional y dificultad para darse espacio propio.
Lo que invitaría a reflexionar sobre:
- Cuánto de lo que haces es elección propia y cuánto responde a expectativas de género que has interiorizado.
- Cómo repartís en casa y en el trabajo las tareas, la carga mental y el cuidado emocional; si hay corresponsabilidad o “ayuda” puntual.
Desde Centro de Psicología Extremera Sánchez, queremos dejar este mensaje a las mujeres:
- Cuidarte a ti misma no es egoísmo, es una forma de romper con mandatos que te ponen siempre en último lugar.
- Pedir ayuda psicológica, poner límites y decir “no llego” puede ser un acto de empoderamiento tan importante como salir a una marcha.
El 8 de marzo tiene sentido si se acompaña de cambios cotidianos: lenguaje respetuoso, reparto real de cuidados, tolerancia cero a chistes y conductas machistas.
No se trata solo de “apoyar a las mujeres”, sino de revisar privilegios, escuchar sin defenderse y comprometerse con relaciones más equitativas.
Directora de Centro de Psicología Extremera Sánchez
