En el Centro de Psicología Extremera Sánchez sabemos que la vuelta a la rutina y al colegio pueda generar ciertos nervios o incertidumbre, tanto a los más jóvenes como a las familias. Es un momento de transición importante y abordarlo desde un enfoque psicológico ayuda mucho a que sea una etapa más tranquila y positiva.
Mar Extremera, psicóloga y responsable del Centro, nos ofrece unas pautas basadas en la psicología infanto-juvenil para acompañar en este proceso:
1. Primero paso: validar las emociones
• Escucha activa: es normal sentir un poco de ansiedad, pereza o tristeza por dejar atrás las vacaciones. Permite que los niños expresen cómo se sienten sin juzgarles ni minimizar sus emociones (evita frases como «no es para tanto»).
• Normalizar la incertidumbre: explica que sentir mariposas en el estómago o nervios antes de empezar algo nuevo es una reacción completamente natural de nuestro cuerpo ante lo desconocido.
2. Anticipación y reintroducción de rutinas
• Planificación gradual: los cambios bruscos generan estrés. Una semana o unos días antes, empieza a ajustar poco a poco los horarios de sueño y las horas de las comidas para que el cuerpo se adapte sin el choque del primer día.
3. Autonomía y Sensación de Control
• Involucrarlos en los preparativos: preparar juntos el material escolar, elegir la mochila o planificar la ropa de los primeros días da a los niños una sensación de control sobre su entorno.
• Fomentar la resolución de problemas: ayúdalos a pensar en cómo resolver pequeños imprevistos cotidianos («¿Qué podemos hacer si te olvidas el estuche?»). Esto refuerza su autoestima y resiliencia.
4. Cuidado del Bienestar Familiar
• Gestionar las propias expectativas adultas: los niños absorben el estrés de los padres. Mostrar una actitud calmada, optimista y organizada les transmite seguridad y confianza.