DESAHOGARSE O DOMINARSE

 

Los psicólogos en Zaragoza trabajamos mucho las emociones: cómo conocerlas y cómo gestionarlas.

Tan extraño sería vivir constantemente en la emoción como reprimirla; no somos seres sin razón ni seres sin corazón, por lo que hemos de poner un punto de lógica cuando la emoción nos invade y un punto de emoción (quizá muchos puntos) en el día a día. 

La emoción está cuando pensamos en la comida que hoy tenemos al medio día, cuando nos compramos un libro, cuando conocemos a alguien con quien compartimos muchas cosas, cuando paseamos hablando del pasado verano, cuando vemos la serie que más nos gusta de la temporada, cuando abrazamos a nuestros hijos o padres, cuando este otoño volvemos a ponernos esta prenda tan agradable al tacto.., la emoción está siempre aunque no la identifiquemos. Si sabemos qué emoción estamos viviendo en cada momento, podemos disfrutar con más intensidad de esas emociones.

Reconocernos emocionales es un acto que nos acerca a nosotros mismos como humanos y como seres sensibles. Ahora bien, gritar, llorar, patalear, pegar o arrancarme los pelos, como parte de ese ser emocional que soy, podría significar un desahogo también humano pero lo catalogamos como estar fuera de sí, volverse loco o perder el control. Pues bien, todo eso y mucho más describe una mala gestión emocional que llevaría a vivir las emociones de forma insana. Con todas estas conductas estamos alimentando nuestro potencial de ansiedad y podemos llevar a una sobreactivación automática si la gestión emocional repetidamente se da de esta manera. 

En nuestro Centro de psicólogos en Zaragoza trabajamos esos pensamientos automáticos que nos llevan a una emoción negativa. Muchas veces, los problemas de pareja, los problemas de alimentación en adolescentes, la ansiedad en niños, los problemas de aprendizaje, el estrés.., tienen mucho que ver con la gestión emocional. No nos vale un desahogo porque soy así, porque subo como la espuma pero en cinco minutos bajo y se me pasa. Hemos de buscar dominar al monstruo de las emociones que todos llevamos dentro, todos. 

 

 

Mar Extremera Sánchez
PSICÓLOGA

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